domingo, 9 de octubre de 2011

ROBERTO TRASHORRAS


NOMBRE COMPLETORoberto Trashorras Gayoso
FECHA DE NACIMIENTO28 de febrero de 1981
LUGAR DE NACIMIENTORábade (Lugo)
DEMARCACIÓN Mediapunta 
DORSAL 10
CLUB DE PROCEDENCIAUD Las Palmas
TEMPORADAS EN EL CLUB3 (2008-11)
PARTIDOS107
GOLES17
CLUB DE DESTINORayo Vallecano  
EQUIPO ACTUAL Rayo Vallecano 

Roberto Trashorras, talentoso mediapunta, que jugó en el Celta entre 2008 y 2011, dejando detrás de sí el sello de un futbolista excelso, pero de carácter complicado. Nacido en una pequeña localidad de Lugo, Rábade, los inicios de Roberto Trashorras en el mundo del fútbol fueron muy similares a los de tantos otros niños que sueñan con jugar al fútbol de mayores. Con apenas ocho años se enroló en las filas del Villalbés, equipo cercano a su Rábade natal. En el modesto conjunto lucense fue escalando peldaño a peldaño, destacando cada año hasta llamar la atención de grandes equipos.

Fue en 1996, cuando el chaval contaba con apenas quince años, cuando el Barcelona se fijo en él y lo llamó a filas. Roberto no dudó, preparó las maletas y se dirigió a La Masía, donde estaría por un periodo de siete años, hasta el año 2003. Allí se ganaría el apodo de "La Brujita del Mini", por su parecido con el jugador argentino Verón. Comenzaría jugando de delantero, hasta que se cruzó en su camino Quique Costas, ex jugador del Celta de Vigo, y entrenador del filial por entonces, y decidió recolocarlo en la posición de mediapunta para aprovechar su facilidad para dar asistencias de gol.

En el verano de 2001, Carlos Rexach, por entonces entrenador del Barcelona, lo llamó para realizar la pretemporada con el conjunto culé, y precisamente ese mismo verano, el 8 de agosto, debutaría en competición oficial, en un partido de la previa de la Champions, ante el Wisla Cracovia. Trashorras entró en el minuto 86 sustituyendo a Luis Enrique. Su debut en Primera División sería el 7 de octubre de 2001 en Riazor, ante el Deportivo, entrando en lugar de Alfonso.



La llegada de Laporta al club azulgrana como Presidente y Rijkaard como técnico, frustarían la estancia de Trashorras en el Barcelona, ya que le comunican que no cuentan con él, por lo que Trashorras opta por abandonar el Barcelona con destino a Madrid, ya que el club blanco se haría con sus servicios por una cantidad cercana a los 5 millones de euros. Con el club blanco sería importante en el filial, ayudando al ascenso a Segunda División, pero Trashorras está decepcionado porque Valdano le había prometido que estaría en el primer equipo, con el que no llega a jugar ni un solo partido.

 Tras dos años, el Real Madrid le da la carta de libertad, y Trashorras ficha por el Numancia, que militaba en Segunda División, y donde no acabó de gozar de demasiadas oportunidades, a pesar de lo cual tuvo diversas ofertas de clubes extranjeros al finalizar esa temporada. La negativa del jugador a marcharse de España, le llevarían a jugar con la Unión Deportiva Las Palmas, equipo en el que pudo relanzar su carrera profesional.

Con los amarillos disputaría dos temporadas, convirtiéndose en el jugador más importante del equipo e ídolo de la afición grancanaria. En el verano de 2008 finalizó contrato, pero no llegó a un acuerdo con el conjunto amarillo para la renovación, momento que aprovecharía el Celta, inmerso en un proceso de galleguización, para hacerse con sus servicios. El jugador, que había sido padre recientemente, entendió la oferta del Celta como una oportunidad de volver a su tierra y seguir creciendo como futbolista.

Fichado con la vitola de estrella, de crack repatriado en medio de aquella obsesión que tuvo Mouriño por traerse a todo cuanto jugador gallego destacaba, Trashorras tomó el dorsal número 10 que había dejado en herencia Canobbio, y pronto empezamos a comprender que se trataba de un jugador especial, diferente a lo que habíamos visto en los últimos tiempos, para bien o para mal.


La estancia de Trashorras en el Celta no sería fácil. Siempre en el ojo del huracán, el de Rábade levantó amores y odios  a partes iguales. La afición no tenía claro si adorar a un jugador dotado técnicamente como pocos, u odiarle por su pasividad en el campo. La afición vivía en una permanente montaña rusa de emociones, adorándolo cuando le salía el partido, y detestándolo cuando se iba. Se ganó el apodo de "Pachorras" de una parte de la grada.

Pero esa dualidad de amores y odios no solo se dio entre los aficionados, sino también entre los entrenadores que tuvo en el equipo vigués. Todos lo amaron y lo odiaron en algún momento. Fue suplente indiscutible con Pepe Murcia, pero terminó sacándolo del equipo, sustituyéndolo muy pronto e incluso dejándolo en la grada, pero finalmente volvió a contar con él. Fue este uno de los denominadores comunes de su estancia en el Celta, todos los entrenadores; Murcia, Eusebio y Paco Herrera lo dejaron en la grada en algún momento, y era habitualmente el primer jugador en ser cambiado, pero nunca dejaron de contar con él, y siempre tuvieron claro que Trashorras era el hombre más importante del equipo.



Fue la primera la temporada más complicada de Trashorras, que coincidió con la peor del equipo. Trashorras no acabó de demostrar sobre el campo lo que todos intuíamos de él, y el equipo acabó salvándose del descenso de forma agónica en aquel partido ante el Alavés, ya con Eusebio en el banquillo. Precisamente con el de La Seca vivió su mejor momento en el Celta, con la eliminatoria copera ante el Atlético de Madrid. Su rendimiento en el partido de ida disputado en el Vicente Calderón fue, sencillamente, colosal. Tomó el mando del equipo, y junto a Iago Aspas mareó a un Atlético de Madrid que parecía el equipo de Segunda.

El equipo caería eliminado, pero la figura de Trashorras saldría fortalecida, tanto que no pararon de surgir los primeros rumores sobre los pretendiente que podría tener el de Rábade. Unos meses antes de ese partido, Trashorras protagonizó un triste suceso al finalizar un partido ante el Albacete en Balaídos. Notario y Pepe Murcia regresaban a Vigo con ganas de saldar cuentas, pues habían salido del club por la puerta de atrás. Su relación con Trashorras no debía muy buena del todo, así que lo esperaron en el túnel de vestuarios, donde se enzarzaron en una pelea en la que también intervino el segundo entrenador del Celta. Piñeiro Crespo, árbitro del partido, incluiría la pelea en el acta, pero cambiaría el protagonista, al confundir a Trashorras con Catalá, que tendría cuatro partidos de sanción sin haber participado en la reyerta.


Durante el verano de 2010, todo apuntaba a que Trashorras saldría del equipo, aunque Herrera, el nuevo entrenador céltico, pidió que el lucense siguiera en el equipo pues lo consideraba clave para su proyecto. Así fue, Trashorras fue pieza clave del equipo durante gran parte de la temporada, hasta que las cosas se torcieron y los resultados dejaron de llegar. En ese momento, Herrera probó otras cosas y la importancia del jugador disminuiría notablemente. Desde muchos sectores se ponía en duda su compromiso o su rendimiento, lo que molestaba especialmente a Trashorras, que llegó a decir aquello de "que me pongan un cuentakilómetros para que sepan realmente lo que corro en cada partido", lo cual no convenció demasiado a la grada.



A pesar de todo, el equipo iba bien en Liga, y Trashorras cosechaba bastantes elogios por parte de los entrenadores rivales y bastantes ojeadores. En enero de 2011 rechazó una oferta del Anzhi Ruso por su fobia a jugar en el extranjero. El Celta hubiese recibido tres millones, pero el jugador prefirió seguir en el Celta, que disputó el play-off de ascenso, siendo eliminado por el Granada en la tanda de penaltis de las semifinales. Herrera sorprendió a propios y extraños dejando en el banquillo a Trashorras en el partido más importante de la temporada, no solo a él, sino también a David Rodríguez y De Lucas. Una decisión desconcertante. El equipo estuvo a merced del Granada en la primera mitad, y la entrada de Trashorras en la segunda parte dio vida al equipo. El lucense enviaría dos balones al palo que pudieron desnivelar la contienda, y anotó el penalty que le tocó lanzar en la tanda, pero fue insuficiente. El equipo regresaba a Vigo con la decepción de haber perdido un ascenso que rozó con los dedos durante toda la temporada.

Regresó Trashorras a Vigo tras las vacaciones con la misma vitola de estrella del equipo, pero algo extraño sucedió, ya que Herrera anunció que no contaba con él, y conminó al jugador a buscarse equipo. De repente, uno de los mayores activos del club se ponía en el mercado, sin que el club aspirarse obtener ni un euro a cambio. Nadie se creyó que fuese decisión de Herrera, y si del club. Algún día sabremos la verdad del caso Trashorras, pero eso será algún día.

Su destino sería el Rayo Vallecano, con el que jugó cinco temporadas en Primera División, llegando a ser capitán del equipo. En 2016 el equipo bajó a Segunda División, pero Trashorras permaneció en él. 


Trayectoria

TemporadaClubCategoríaPaísPJG
2000-01Barcelona B 2ªBEspaña
2001-02Barcelona B 2ªBEspaña
2001-02Barcelona España10
2002-03Barcelona B 2ªBEspaña
2003-04Real Madrid Castilla2ªBEspaña326
2004-05Real Madrid Castilla2ªBEspaña334
2005-06CD Numancia España121
2006-07UD Las PalmasEspaña308
2007-08UD Las PalmasEspaña323
2008-09RC CeltaEspaña333
2009-10RC CeltaEspaña369
2010-11RC CeltaEspaña385
2011-12Rayo Vallecano España292
2012-13Rayo Vallecano España351
2013-14Rayo Vallecano España371
2014-15Rayo Vallecano España331
2015-16Rayo Vallecano España363
2016-17Rayo Vallecano España341
2017-18Rayo Vallecano España







Video de samucelta, sobre Trashorras

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