domingo, 24 de mayo de 2015

BORJA OUBIÑA


NOMBRE COMPLETOBorja Oubiña Meléndez
FECHA DE NACIMIENTO17 de mayo de 1982
LUGAR DE NACIMIENTOVigo
DEMARCACIÓN Mediocentro
DORSAL 28, 4
CLUB DE PROCEDENCIACelta B 
TEMPORADAS EN EL CLUB12 (2003-15) 
PARTIDOS238
GOLES5
CLUB DE DESTINORetirado
EQUIPO ACTUAL Retirado

Mediocentro surgido de la cantera, vigués, que defendió la camiseta del Celta durante 12 temporadas. Dio sus primeros pasos en el Moledo, donde jugaba con la ficha de otro niño ya que no tenía la edad mínima para jugar de siete años. De ahí pasó al Gran Peña, donde empezó a mostrar lo que podía llegar a dar como jugador. Ya jugaba como mediocentro, posición que no abandonaría hasta el final de su carrera profesional. 

Desde su etapa en las categorías inferiores, Oubiña no respondía al prototipo de futbolista que muchos imaginan. Responsable y serio. Rara vez trasnochaba y se cuidaba por encima de la media, una obsesión que mantuvo durante sus años como futbolista. Al Celta llegó siendo cadete de primer año, y a mitad de temporada ya jugaba con el Juvenil de División de Honor. 

A los 16 años comenzó su calvario con las lesiones, al sufrir una rotura de ligamentos cruzados, justo un día antes de incorporarse a la selección Sub-16. Su juventud, y sus enormes ganas de llegar a ser futbolista hicieron que su recuperación fuese extraordinariamente rápida, y ya con diecisiete años formaba parte del filial, que por entonces militaba en Tercera División. 




Con el filial céltico militó durante cuatro campañas, logrando el ascenso a Segunda B en el año 2001. Por entonces ya era una referencia absoluta en el Celta B, y su ascenso al primer equipo era solamente cuestión de tiempo. Y llegó. Su debut fue en un partido de Copa del Rey disputado en Pasarón ante el Pontevedra. Oubiña saltó al campo en el minuto 87 en lugar de Jandro. La contienda terminó con empate a un gol, anotado precisamente por Jandro. 

Fue el 8 de octubre de 2003, pero el debut más esperado fue en Mestalla. Aquel 29 de octubre, Oubiña se convertía en jugador de Primera División a orillas del río Turia. El vigués esperó su oportunidad en el banquillo, y en el minuto 72 recibió la alternativa de manos de Miguel Ángel Lotina, que le dio la entrada al terreno de juego en lugar de José Ignacio. Aquel día se registró un empate a dos goles, siendo Jesuli y Berizzo los goleadores celestes. Por parte del Valencia marcaron Aimar, y Canobbio, que posteriormente sería compañero de Oubiña en el Celta. 



Más tarde llegaría su debut en la Champions, ante el Ajax de Amsterdam en Balaídos, y tras ese partido regresó al filial. Ya no volvería a jugar con Lotina, pero si lo hizo con Radomir Antic, y sobre todo con Moncho Carnero, que le dio la titularidad en las últimas jornadas de Liga, cuando el Celta se jugaba la permanencia. Objetivo que no se alcanzó en una temporada muy extraña para un Celta que había tocado el cielo disputando la Champions League, la máxima competición continental. 

Oubiña llegó tarde. El EuroCelta, aquel equipo que había estado durante seis temporadas seguidas defendiendo el orgullo de Vigo por Europa, se desintegró en 2004, y acabó con el Celta en la categoría de plata, donde Oubiña, ya jugador del primer equipo a todos los efectos, era uno de sus principales referentes. Oubiña asumió el reto y se convirtió en uno de los jugadores más importantes, junto a Canobbio y Jandro. Disputó 31 partidos y anotó un gol. El Celta logró el ascenso, aunque costó, ya que tuvo que celebrarlo en dos ocasiones debido a la alineación indebida de Toni Moral que le privaba de tres puntos que servirían para ascender. 



Con el Celta en Primera División, y Oubiña gozando de la confianza de Fernando Vázquez, los celestes realizaron una temporada de ensueño, con el pivote vigués como uno de los hombres clave. En esa temporada, y la siguiente, Oubiña se consolidaría como uno de los mejores del país en su puesto, y llegaría a ser internacional absoluto en dos ocasiones de la mano de Luis Aragonés. Su equipo vivió dos temporadas muy diferenciadas. La primera, la 2005-06, acabaría con el Celta regresando a Europa, y en la segunda con un nuevo descenso que no pudo evitar Oubiña. 

Aquella Temporada 2006-07 no la olvidará fácilmente Oubiña. Su buen juego no pudo evitar el fiasco, y el partido de Anoeta, que casi sentenciaba al Celta, fue presenciado en las gradas donostiarras por un buen número de seguidores celestes, entre los que se encontraban los padres de Oubiña, que habían viajado a Anoeta junto al resto de aficionados. El celtismo le venía de familia y se sufría conjuntamente. 



Tras el descenso, Oubiña cometió un pequeño desliz, un error del que se arrepentiría posteriormente. Tras regresar de las vacaciones, anunció que debía irse del Celta. Las declaraciones no gustaron al entorno, aunque fueron rápidamente aclaradas. Su salida era evidente. Un jugador internacional, en el mejor momento de su carrera y con un caché increíble tenía muchas opciones de salir. Pudo ser al Benfica, pero cuando estaba a punto de cerrarse el acuerdo fue paralizado por el presidente Mouriño al no estar de acuerdo con las condiciones de pago. 

Se cerraba una puerta importante, pero Oubiña no protestó. Estaba dispuesto a aceptar lo que el club considerase que era mejor para sus intereses, y eso fue una cesión al Birmingham inglés, con una opción de compra fijada en los 12 millones de euros. Oubiña iniciaba así su aventura británica en un entorno tranquilo que le permitía pasar desapercibido por la calle, una situación casi idílica para una persona que nunca se adaptó al impacto que supone ser profesional y su relación con los aficionados. 



La aventura de Oubiña en la Premier League fue breve. Disputó 3 minutos ante el Bolton, y siete días después, el 22 de septiembre, disputó su segundo partido con el conjunto inglés ante el Liverpool. Aquella fatítica tarde de sábado, Kuyt se cruzó en el camino del vigués. Una fea entrada le ocasina la rotura del ligamento anterior cruzado. Llevaba 13 minutos sobre el terreno de juego cuando su rodilla quedó destrozada. 

Oubiña pasó por el quirófano y decía adiós a la temporada de su cesión en Birmingham, y con ello también se despedía de su aventura en la Premier League. Lo peculiar de la situación contractual con el Birmingham, equipo en el que estaba cedido por un solo año, hizo que durante el período de recuperación de su lesión, el club inglés se plantease la conveniencia de seguir contando con él en su plantilla. 



Así pues, el 12 de febrero de 2008, el club del St. Andrew’s anunció que la cesión del jugador celeste se daba por concluida sin esperar al final de la temporada. El club inglés se quitó el lastre que suponía la presencia de un jugador lesionado de gravedad, y que no estaría al año siguiente. El club inglés trató de reducirle el sueldo, lo que no aceptó Oubiña, desencadenando el final de su cesión. 

Oubiña regresaba a Vigo, donde el Celta se hizo cargo de su futuro, y le ayudó a completar la recuperación iniciada en tierras británicas. Aún tenía mucho fútbol en sus botas, pero tenía que recuperarse, y Vigo era un sitio ideal para ello. 

Pero su recuperación no sería sencilla. Oubiña se pasó casi cuatro años en blanco, y tendría que operarse nuevamente, después de que la primera operación no solucionase sus problemas. Oubiña volvió a vestirse de corto con Pepe Murcia en el banquillo. El técnico andaluz se empeñó en que regresase, le decía que solo tenía que quitarse el miedo, que la rodilla estaba bien, pero Borja sabía que no era así. 



Volvió a jugar en el Estadio de Gran Canaria, quince meses después de su lesión. Pero algo no andaba bien. Borja no tenía confianza en sí mismo, pasaba miedo en cada golpeo, así que se puso en manos del Doctor Cugat, toda una eminencia en el tratamiento de las rodillas de los deportistas. El galeno lo tuvo claro desde un principio. Es necesario volver a operar. Así que el 5 de octubre de 2009, 2 años y 14 días después de aquel sábado horrible, Oubiña volvía a pasar por el quirófano, poniéndose en manos de los Doctores Cugat y Cota, jefe de los servicios médicos del Celta. 

No sería su última intervención, ya que el 16 de marzo de 2010 se sometería a una nueva operación que debería dejar su rodilla totalmente reparada. Por delante tenía mucho trabajo. Horas de tedio en el gimnasio, paseos de cuatro horas al día para fortalecer la rodilla, y viajes a Santiago para inyectarse factores de crecimiento. Trabajo que favoreció a un nuevo regreso de Oubiña. 



Al Celta lo entrenaba por entonces Paco Herrera, que era todo lo contrario a Pepe Murcia. Aquel inconsciente, este precavido hasta el extremo. No se atrevía a poner a Oubiña, y lo terminó haciendo un 12 de marzo de 2011, tres años y medio después de su lesión. Oubiña fue titular y abandonó el terreno de juego en el minuto 52. Oubiña apenas contaría aquel curso, donde el Celta se quedó a un paso del ascenso, pero sería clave en la siguiente temporada. 

Totalmente recuperado, Borja Oubiña se convirtió en indiscutible en el esquema de Herrera y solo se perdería partidos por sanción,  nunca por decisión técnica. Su rendimiento iba cada vez a más, y terminó siendo clave de nuevo en un equipo que logró un brillante ascenso tras cinco años en la Segunda División. Oubiña disputó 31 partidos aquella temporada. 



Más de cinco años después, Oubiña regresaba a Primera División, y completó una de sus mejores campañas como jugador del Celta. Al vigués le sentaba mejor jugar en Primera que en Segunda, así que no resulta extraño que jugase más partidos que en su año de Segunda. Entre Liga y Copa jugó 38 minutos, y anotó un gol, clave para el resto de la temporada. El Celta logró la salvación en la última jornada, ya con Abel Resino en el banquillo vigués y con Borja participando en el gol de la salvación, firmado por Natxo Insa. 

En la siguiente temporada, la 2013-14, con Luis Enrique en el banquillo, Oubiña fue titular hasta el partido de Granada, aquel día el técnico asturiano comprendió que podía prescindir de él, y así fue hasta el final de temporada, donde jugó pocos partidos, aunque fue titular en la última jornada. Sin saberlo estaba jugando su último partido con el Celta en Liga, en el mismo escenario que le había servido para debutar: Mestalla. 


En aquel verano los responsables de la parcela médica del Celta tomaron la decisión de llevar al jugador de nuevo al quirófano para solucionar los problemas de desgaste en el cartílago. Un problema serio y al que la medicina deportiva apenas podía oponer tratamientos paliativos hasta no hace demasiado tiempo. La operación se realizó el 5 de agosto en Barcelona y en principio se dio un plazo de cuatro meses para que Oubiña volviese a estar en condiciones. 

Se puntualizó desde el principio que los tiempos en un caso como el del vigués son más bien inciertos y que todo iría en función de la evolución que experimentase el futbolista. Al final llegaron los retrasos, los parones y el tiempo fue pasando de forma inexorable . No podía más. Su contrato terminaba en junio y entonces decidió poner punto final a su carrera pasando a formar parte del organigrama del club. 




*ESTADÍSTICAS: ALBERTO FERNÁNDEZ @celtahistoria

TRAYECTORIA

TemporadaClubCategoríaPaísPJGoles
2001-02Celta B2ªBEspaña341
2002-03Celta B2ªBEspaña203
2003-04Celta B2ªBEspaña130
2003-04RC CELTA 1ªEspaña120
2004-05RC CELTAEspaña301
2005-06RC CELTA 1ª España361
2006-07RC CELTA España301
2007-08RC CELTAEspaña10
2007-08Birmingham City  1ª Inglaterra20
2008-09RC CELTA  2ª España150
2009-10RC CELTAEspaña00
2010-11RC CELTA 2ª España40
2011-12RC CELTA 2ª España280
2012-13RC CELTA  1ª España361
2013-14RC CELTA 1ª España251
2014-15RC CELTA 1ª España00

1 comentario:

Anónimo dijo...

la temporada 2011-12 el celta estaba en segunda por desgracia y no en primera como aparece en la tabla de oubiña, un saludo

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