jueves, 3 de abril de 2008

NOLETE



NOMBRE COMPLETOManuel Copena Araújo, "Nolete" 
FECHA DE NACIMIENTO22 de noviembre de 1911
LUGAR DE NACIMIENTOGondomar (Pontevedra)
DEMARCACIÓN Delantero
CLUB DE PROCEDENCIAEiriña de Pontevedra
TEMPORADAS EN EL CLUB8 (1932-36 y 1939-43)
PARTIDOS171
GOLES153
CLUB DE DESTINO
EQUIPO ACTUAL Retirado (Fallecido en 1987)

El gran goleador de los años 30 fue, sin duda, Nolete. Jugó 171 partidos vistiendo la camiseta del Celta y marcó 153 goles. Tras jugar en el Eiriña de Pontevedra, fichó por el equipo vigués en 1932 y lo dejó en 1943. Fue el hombre de los goles decisivos. En la fase de promoción del primer ascenso en 1936, frente al Deportivo en 1940 en promoción y fue también autor del gol que evitó el descenso del Celta a la temporada siguiente ante el Zaragoza.

Asimismo un tanto suyo en Balaídos contra el Real Madrid, clasificaba al Celta para cuartos de final de la Copa de España. Y como no, fue el autor del primer tanto celeste en Primera División. Unos años antes de morir, Nolete recordaba en Faro de Vigo sus años en el Celta, club por el que sentía un enorme cariño y que nunca quiso abandonar a pesar de las suculentas ofertas que recibió: "Llegué a probar incluso por el Real Madrid con una ficha muy importante. Pero yo quería mi Galicia, quería mi Celta. Ya podían ofrecerme todo el oro del mundo que yo nunca me iría de mi "terriña", de mi Celta", recordaba Nolete el 17 de febrero de 1985.



Nolete celebra uno de sus goles con el Celta
El fuerte de Nolete eran los remates de cabeza. Su elevada estatura le permitía adelantarse a la acción de los defensas. Sin embargo, él siempre dijo que también marcaba goles con el pie. "En un partido contra el Sporting llegué a meter un gol de fuerte chut desde el centro del campo. Ni yo mismo me lo creía. En una ocasión Lángara me llegó a decir: Nolete, tienes el chut más fuerte que el mío" "El año que ascendimos en 1936, estuvo a punto de deshacerse el Celta por problemas económicos. Los jugadores, entonces, renunciamos a cobrar lo que nos adeudaban. No hice dinero, casi me costó. Incluso cuando mi madre mataba el cerdo, venían mis compañeros del equipo a comer a mi casa. Aquellos tiempos no son los de ahora. Jugábamos por auténtico amor a un club".

Este ha sido el recuerdo de Nolete que llegó a ejercer su carrera de Magisterio, en Gondomar y también fue alcalde durante casi ocho años en Baiona. Como última anécdota decir de Nolete, que en una ocasión y en un partido frente al Valencia dejó de anotar un gol importante por atender a un rival lesionado. Todo un detalle de señoría, por su parte. Nolete fue campeón gallego con el Celta en la campaña 1933-34 y jugó un partido con la selección gallega de futbol el 21 de agosto de 1932 en el campo del Inferniño de Ferrol.



Estadísticas: Alberto Fernandez

TOTAL CON EL CELTA:    171  partidos / 153 goles

3 comentarios:

Karayete dijo...

Yo fuí alumno suyo y del Sr Freijeiro en Preparatoria en el Instituto Santa Irene de las Traviesas en el año 1970.

Anónimo dijo...

Si, tamén o fun eu. E era un animal tratando aos alumnos, un ignorante e un fascista (foi Franco quen lle regalou o título de mestre, despois da guerra, sen ter nen idea. Como lle regalou a alcaldía de Baiona). Daba máis ostias ca un cura e porque lle petaba. A min mesmo, unha vez, por preguntarlle unha cousa a un compañeiro, levantousa da mesa e meteume dúas labazadas que case me deixa xordo. E cando facíamos ximnasia, obrigábanos a formar coma no exército, e se non o facías ben che metía unha tunda. Era outra época e non lle podías ir chorar ao teu pai porque inda che daba outra tunda de reghalo.

O Nolete contaba algunhas aventuras de cando era futbolista. Dicíase dil que matara unha vaca dunha patada, do animal que era (daquela non había homes da súa altura, andaría polo 1,85 m). Pero non era para tanto. Sí foi certo que cando meteu un gol dende o meio do campo puxose a ghritar que lle cortaran a perna. Nas clases nos dicía que para meter un gol de falta directa había que meterlle un barrenón "a cabeza do maís baixo". Tamén faciamos as quinielas nas clases. Todos xuntos. O Nolete nomeaba en alto os partidos e cada un de nós daba o resultado que lle parecia. Tiña un alumno ao que mandaba ir mercarlle o tabaco, Ducados duro, e a comida para os cans. Fumaba coma un carreteiro. Xustificaba a guerra civil e todas as barbarides que se fixeron nela e inda despois.

O Sr. Feijeiro era outra cousa, foi el o que nos salvou de ser uns burros. Por iso ten una placa conmemorativa, e de agradecemento, no Santa Irene. Mantiña el mais a orden na clase que o outro. Sen peghar nen ameazar, simplemente ca súa presencia. ¡Un mestre de verdade! Eu, e outros moitos, sempre lle estarei agradecido.

Xabier Vila

Anónimo dijo...

Fui compañero de Javi Vila y no recuerdo las mismas cosas que él (quizás porque mis recuerdos no están empañados por mis ideas políticas). Entré en el Santa Irene en el año 1.970 para hacer curso de "ingreso", previo al inicio del bachiller elemental y lo dejé en el año 1.976. después de cursar el primero de BUP. Tenía "Nolete" fama de tener la mano levantada pero no era peor, ni de lejos, que las profesoras de mi colegio anterior, el Nebrija de la calle Tomás
A. Alonso (ahora llamado San Miguel), las cuales nos zurraban con palos. Visto con los ojos de hoy parece una cosa impensable, pero hay que circunscribirlo a la época de la que hablo, en la cual tus padres te "calentaban" bastante más y le decían a los profesores que si el niño se portaba mal le dieran unas cuantas bofetadas.
"Nolete" reconocía que la matemática moderna, como la teoría de conjuntos, le venía grande y la verdad sea dicha yo no le encontré ningún uso práctico después de acabar de estudiar.
En el Santa Irene no había instalaciones deportivas, por lo cual no se impartía educación física, y cuando nos trasladamos a Coia la gimnasia se limitó a unas pocas clases y después nos dejaban el tiempo de de esas clases para jugar al futbol en los campos que había arreglado Leri junto a las cocheras de los tranvías. Es cierto que era fumador y que fumaba Ducados, pero todos los profesores fumadores fumaban durante las clases (si se fumaba hasta en los hospitales). Nunca lo escuché expresar opiniones políticas ni justificar la guerra civil, todo lo más alguna batallita del frente. En resumen que era un profesor como la mayoría de los de aquella época, pues no era necesaria una carrera universitaria para ser profesor de primaria, tan solo unos cursos después del bachillerato elemental.
En lo que si estoy de acuerdo con Javi es que D. Emilio Freijeiro fue el mejor profesor que pasó por el Santa Irene y era un maestro vocacional no un simple funcionario, como lo son la mayoría de los docentes actuales.

David Román Díez

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