domingo, 21 de julio de 2019

MAXI GÓMEZ


NOMBRE COMPLETOMaximiliano Gómez González
FECHA DE NACIMIENTO14 de agosto de 1996
LUGAR DE NACIMIENTOPaysandú (Uruguay)
DEMARCACIÓN Delantero
DORSALES7, 9
CLUB DE PROCEDENCIADefensor Sporting (URU)
TEMPORADAS EN EL CLUB2 (2017-19) 
PARTIDOS76
GOLES31
FIN DE CONTRATO30 de junio de 2022
CLÁUSULA50 millones

Maxi Gómez nació en Paysandú (Uruguay), es el pequeño de cinco hermanos, y el fútbol siempre ha sido su pasión. Muy pronto comenzó a jugar al ‘baby fútbol’ en el Atlético Litoral de Paysandú y el Estudiantil Sanducero FC, antes de dar el salto al campo grande en el Huracán FC, con el que jugó de 2009 a 2011, momento en el que regresó al Atlético Litoral donde jugó hasta 2013. Siempre brillaba jugando de ‘9’, con 15 años jugaba en la selección de Paysandú, y al año siguiente fue a realizar una prueba con el Defensor Sporting de Montevideo, al que llegó con 17 años.

Comenzó jugando con el equipo Sub’17 y se proclamó campeón, al siguiente curso formó parte del equipo Sub’19, y de ahí a la pretemporada con el primer equipo, con quien debutó a las órdenes de Juan Tejera el 16 de septiembre de 2015 en un partido de la Copa Sudamericana frente a Universitario de Deportes (0-1) de Perú. Solo fueron dos minutos, pero paso a paso su rol fue ganando importancia y demostrando su personalidad.

Hay un partido en sus comienzos como profesional que le dio a conocer. La cita fue el 2 de octubre de 2015, en el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana. El pase a cuartos de final se tenía que decidir en la tanda de penaltis. Antes de elegir quién iba a lanzar desde los once metros, su compañero Fleurquín le preguntó si quería tirar uno, Maxi Gómez no dudó: “sí, tiro uno”. Y acabó siendo el lanzamiento decisivo. A partir de ahí su progresión fue meteórica.




Anotó 14 goles en 21 partidos entre el Apertura y el Clausura de la temporada 15.16 con Defensor Sporting, en el ejercicio siguiente anotó 15 tantos en 27 partidos, rendimiento que ayudó al equipo a proclamarse campeón del Apertura y fichar por el RC Celta, que sorprendió anunciando la contratación de un delantero desconocido por el que había pagado 4,3 millones de euros. 

Su llegada no estuvo exenta de cierta polémica, ya que la afición criticó su fichaje por lo que suponía para Borja Iglesias, el delantero del filial, que había marcado 34 goles con el Celta B y se esperaba que pasase a formar parte del primer equipo. El equipo ya contaba con Guidetti y Iago Aspas, por lo que las puertas del Celta se le cerraban al delantero compostelano, que salió cedido al Real Zaragoza. 

Maxi destacó durante la pretemporada, justificando la fama de goleador puro que le precedía. Sin embargo, la posición de delantero centro estaba reservada para Guidetti. Para triunfar en el mundo del fútbol es necesario tener calidad, jugar bien, y también tener cierta fortuna. Eso fue lo que le pasó a Maxi, que vio como Guidetti se lesionaba en el amistoso previo al comienzo de La Liga. Fue un partido ante la Roma, disputado en Balaídos. 



Con el sueco lesionado, Juan Carlos Unzué apostó de inicio por Maxi Gómez ante la Real Sociedad, en debut liguero del Celta. El estreno del uruguayo no pudo ser mejor. En 49 minutos firmó un doblete, y aunque el Celta acabó cayendo, su actuación era un canto a la esperanza. El inicio de Liga del charrúa fue espectacular, anotando 6 goles en los 7 primeros partidos. 

Ni su juventud, ni la falta de experiencia fueron nunca un problema para Maxi, que tuvo que pulir ciertos aspectos, por ejemplo sus protestas a los colegiados, que le costaron 5 amarillas en 7 partidos, una rémora que fue mejorando con el paso de los partidos, aunque acabó su primera temporada en el Celta con 12 amarillas. 


Pero futbolísticamente nadie dudaba de él. Para cuando Guidetti estuvo recuperado la titularidad era suya. Unzué no dudó nunca, y potenció la pareja que formó junto a Iago Aspas. El moañés comenzó la temporada por la banda derecha, pero el técnico navarro acabó situándolo al lado de Maxi. Todo un acierto, ya que entre ambos firmaron números para la historia. Aspas marcó 22 goles y nuestro protagonista 18, sumando entre los dos 40 dianas. Cifras que no se recordaban en Vigo y que los convertían en una de las mejores parejas de delanteros en la larga historia celeste. 

Con semejante rendimiento no tardaron en llegar los rumores. En el mercado de invierno se habló de una oferta del fútbol chino, por la que el Celta percibiría unos 20 millones de euros, mientras que el jugador multiplicaba por diez sus emolumentos. Finalmente Maxi no accedió y se quedó en Vigo, pero el verano volvería a ser largo. Varios equipos sonaron para llevarse al ariete, especialmente el West Ham, pero tampoco entonces se haría el traspaso y Maxi Gómez encaraba su segunda temporada en el club vigués. 

Paralelamente había comenzado su andadura en la selección uruguaya, entrando en todas las convocatorias y participando en el Mundial de Rusia, en el que llegó a debutar. Su gran problema era la competencia. Uruguay contaba con una de las mejores parejas de delanteros del fútbol mundial: Edinson Cavani y Luis Suárez, y además tenía que competir con Stuani por ser el primer recambio. No era nada sencillo, pero Maxi contaba con el aval de la juventud y un gran futuro por delante. 



El de Paysandú comenzó su segunda campaña a gran nivel. Seguía formando una pareja letal con Aspas, firmando 6 goles en las 9 primeras jornadas. Su ritmo anotador invitaba a pensar en otra gran temporada, pero entonces pasó algo que cambió radicalmente su situación cuando Iago Aspas se lesionó en un partido disputado en el Camp Nou. 

Con la ausencia de su compañero en la vanguardia, toda la responsabilidad goleadora quedaba en manos de Maxi Gómez. Y ahí flaqueó. El Celta se sumió en una crisis brutal que lo llevó a meterse en puestos de descenso. Se esperaba que Maxi compensase la ausencia goleadora de Aspas, pero solo marcó un gol los tres meses de ausencia del moañés. Además fue desde el punto de penalti. 

Maxi incluso fue expulsado en Getafe por protestar, una acción que no dejó indiferente a nadie ya que el trencilla González Fuertes le mostró dos amarillas consecutivas por la misma protesta, dejando al equipo con diez jugadores, para ese partido, y huérfano de delanteros para el siguiente enfrentamiento. 


El regreso de Aspas fue como agua de mayo para el Celta. El de Moaña tiró del equipo y logró salvarlo, y con el regreso de la estrella celeste Maxi Gómez volvió a sus números habituales, marcando 4 goles en las últimas jornadas, alguno de ellos muy importante para certificar la permanencia celeste.  Acabó la temporada con 13 goles, cifra inferior a la de su primera campaña en el Celta, pero mejoró en el aspecto disciplinario, ya que logró reducir su cifra de amarillas de 12 a 5. 

Llegado el verano parecía claro que su tiempo en el Celta se había acabado. El West Ham insistió bastante en el mes de enero, pero no pagó lo que solicitaba el Celta, y en verano se llegó a un acuerdo con el Valencia después de una negociación que se eternizó, pero acabó llevando al uruguayo a Mestalla a cambio de 14,5 millones de euros, Santi Mina y la cesión de Jorge Sáenz. Maxi Gómez se convertía en el traspaso más caro en la historia del club y en uno de los mejores negocios a nivel deportivo y económico de la entidad.



TRAYECTORIA

TemporadaClubCategoríaPaísPJG
2012-13Defensor B-Uruguay--
2013-14Defensor B-Uruguay--
2014-15Defensor B-Uruguay--
2015-16Defensor SportingUruguay2114
2016-17Defensor SportingUruguay2615
2017-18RC CELTAEspaña3618
2018-19RC CELTAEspaña3513
2019-20ValenciaEspaña

INTERNACIONAL

SelecciónCategoríaDebutÚltimoPJG
UruguayAbsoluta20172019122





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